
En el quicio de un silencio, se rompe la naturaleza con el externo generado por lo que no es natural, ahí donde el silencio es el eterno conversador, las nubes la alegría y la tristeza, donde todo puede estar, permanecer e irse... un día regresar, como llegó y volverse a retirar como la última vez... sacudirse de las palabras del conversador, caerse alguna vez por lo sutil de sus palabras... y simplemente estar y no estar... dime cuantas palabras puedes utilizar para decir todo y no decirme nada... trata y verás que arriba es más abajo de donde crees poder llegar...


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